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Poesía de Carmen Miranda, de su libro: Gracias...




Soñada tarde de julio

Tarde preciosa

del mes de julio,

viento osado

que bate a las flores coquetas;

flores rojas perfumadas,

se mesen, se acarician

entre ellas.



Flores rojas perfumadas.



El sol viste su color naranja,

el reflejo del sol en las nubes

convierte todo en color naranja...

árboles, gentes, calles;

todo es de color naranja.



Y todo está en el encanto de la tarde,

las gentes se escuchan en paz

se saludan,

se despiden con cariño.



En la habitación el viento travieso

mueve la cortina suavemente;

deja su tibia sensualidad

en el ambiente.



Es una tarde perfumada

de las flores rojas

del mes de julio.



Flores rojas perfumadas



Hacen parecer que

el tiempo se detiene...

para soñar...


Todo es soñar.


Sueño que me envuelvo

en tu perfume,

que me enciendo en tu llama,

que me excito con tus besos

cuando acaricias mi cuerpo;

beso tu boca, tu piel,

sueño que me encanto

en tu ritmo.



Tus risillas de diablillo,

hombre niño travieso,

tu fiera escondida,

tus ganas de amar.



Soy feliz


te encontré,

soy feliz,

mis sueños te crearon.



Te encontré, te robe,

caíste en mi trampa.



Sólo esperé...

en el tiempo

el momento de cautivarte.



Poco a poco te

convencí de mi,

poco a poco me

convencí de ti.



El aire siempre

lleno de magia,

de tu magia,

de mi magia

cálida dulce templada.



Sólo...


Quiero amarte,

sólo quiero que

percibas cuánto

te he anhelado



Desde qué tiempo

añorándote.



Llenarte de besos,

de mil palabras lindas;

que mi libertad de

mujer conocieras...

enredarte en mis brazos,

mirarte mucho; estremecerme

en tus caricias.



Ah... el entorno

tiene su perfume especial.


Besos


Me pides un beso, sonrío.

Tu mano me acaricia...

me estremezco.

Te miro a los ojos,

veo fuego.



Me hablas al oído,

mi piel se eriza;

nuestras auras se entrelazan.



Tu quieres. También yo.

No me tienes que convencer;

no tengo que convencerte,

tampoco hemos de esperar.



Todo está...

la tenue luz

la suave música,

la noche tibia,

tu perfume, el mío

y el cómplice vino.



Sin hacer esperar al tiempo.



Encendidas las pieles,

bocas al beso sediento

pechos ceñidos, desnudos,

rebosan energía,

temperaturas que suben,

respiraciones profundas.



Boca que besa mi cuello

suspiro brota en

mi vientre.



Hermosa es tu compañía,

te susurro.



Boca que vuelve a la mía,

beso encendido,

beso sediento,

beso profundo.



Mi boca recorre tu cuerpo,

tu ser se estremese,

estimula mi deseo.



Cierra tus ojos,

deja libre tu boca

cuando te miro.



Mis manos corren

libres por tu cuerpo,

te acarician suavemente...

fuertemente.



Y... mi mirada

queda perdida en la tuya.

Entonces...

en un instante, somos uno.



Es la danza del placer,

rítmicamente nos

conduce al éxtasis.



Es gran fiesta en nuestro ser,

gemidos palabras caricias.



Sudor que nos envuelve,

la fricción lo estimula.



Somos uno...

en dos corazones palpitantes.



Te digo; sí sí sí

dices; mi amor amor.

Suspiramos perdiéndonos así,

al explosivo placer del deseo.



ahhh... que deleite.



Te creo


Dime que andabas en la luna y te creo.

Dime que sin mi no vives y te creo.

Dime que me amas y te creo.

Dime lo que quieras, que te creo.



Es sólo estar contigo,

verte, escucharte,

besarte, acariciarte,

sonreír, jugar juntos,

compartir... creer en ti.



Estar aquí juntos,

eres verdad por ti mismo,

es estar a tu lado sintiendo tu

perfume, envuelta en tu magia,

disfrutando la compañía

es en lo creo,

dueños absolutos del momento...


Un día diferente


Me regalas un día

diferente a los demás,

con un paisaje nuevo para mi.


Es en esta mañana única
en que despierto y escucho tu voz

que proviene del pequeño zaguán

que conduce a la habitación

en donde dormía profundamente.



Es tu voz varonil

que dice mi nombre,

con dulzura.



No recuerdo mucho

las palabras esparcidas

por el aire...

lo que recuerdo del despertar,

es que a mis oidos

llegaron las notas

que dibujaron en mi rostro

la tenue sonrisa

y el gemido del confort

al que se abrieron mis ojos.



Eras tu, tan jovial

Tan confiado a mi.



Jamás olvidaré aquellas

notas que en un nuevo día

llegaron a mis oídos,

para despertarme al día

con mi mejor sonrisa.



No imaginé cuán hermosos

son mis sueños.

Eres reflejo de mis sueños;

porque es hermoso soñar,

cuando la emoción esta

en la realidad del sueño.


Caminado juntos


Observamos la hermosa mañana,

por un largo tiempo.



Caminando juntos,

hablamos de la clara

y de la frescura

que envolvió el entorno

con aromas de la yerva fresca,

del aire y el rocío.



Con los ojos cerrados

tomados de las manos

frente a frente,

respiramos frofundo

con nuestros rostros

libres y risueños.



Y así, nos vimos dentro

de un paisaje cobijados

bajo el embrujo de esa fresca

y aromática mañana.



Reposados en el césped

comentamos la variedad de colores

que nos ofrecío el paisaje,

el rocío hizo ver las hojas

con su verde intenso...

el cielo azul fue aún más claro.



Ahora la leve brisa fresca mueve

a las pequeñas flores amarillas

mientras las hormigas,

incasables en su faena,

forman un camino color café,

nada las distrae de su labor.

Las mariposas en vuelo

dan colorido al ambiente.



La mañana promete al día

lo cálido que va a ser.



Lo hermoso de lo nuestro en el tiempo.


Los rayos del sol penetran,

entibian la fresca mañana y,

en un tiempo corto, el lugar

llena con más luz, de vida,

colores y ese aroma

salvaje a naturaleza fresca.



Compartimos un paisaje,

una mañana fresca, el rocío,

las palabras, el aroma,

el sentimiento de la

agradable vivencia,

por ende lo que pronto será

un hermoso recuerdo.


Adonde?


Su voz se marchó, se fue con el tiempo.

tuvo que partir, pero

por un instante...

creyó que se quedaría.



Tanto extrañarse, el uno al otro,

al perfume, a las manos traviesas

a las miradas seductoras

a las ganas de amar.



Soñar en el encuentro.



No están...

mas los recuerdos flotan

por los rincones de sus almas.

Suspirando por los momentos de pasión,

de las mil frases construidas de amor.



Esperar en el encuentro,

la añoranza, el querer

verse, tocarse, besarse.



Que sea pronto,

por favor, lo piensan.



Volverán no por promesas,

Volverán por la naturalidad

a la hora de compartir.



Tocarán la puerta que,

al abrirse, hermosas

sonrisas brotarán.

La emosión no esperará,

los corazones palpitaran

más fuerte, lanzados al fuerte abrazo,

tras el beso sediento apasionado

que atizará el fuego encendido

que la ausencia no supo apagar,

y todo será nuevo de nuevo.


La espera sigue.


Aún no llega,

quiere sentir en la piel

la sensación del placer,

el estímulo de las palabras,

las caricias, las miradas, el perfume.



Nace una pequeña incertidumbre.

El cuerpo tiene sed.

El recuerdo, apacigua por

un instante la sed.



Mas, el viento seductor

trae consigo palabras

que revolotean en los oídos,

palabras de seducción,

gratas, lindas, que se envuelven

entre el recuerdo y la sed

que la ausencia depara.



Mas, el recuerdo no sacia la piel,

y las palabras seductoras

juegan rondas tomadas de las

manos al rededor de la mente.


Contigo siempre


Suave brisa

que envuelve mi vida

a través del tiempo.



Siendo niños nos conocimos,

girando nuestras fantasías y sueños

alrededor de un tiovivo.



Nuestras miradas

cautivadas quedan,

sonrisas que se besan,

corazones acelerados.



La juventud nos favoreció

con sus encantos.



Fueron tus alados brazos

mi cobijo;

yo quien te arrullaba

un susurro mágico.



Oh tiempo que nos condujo

por espacios diferentes.



Quise saber como

llenabas tu espacio,

si existían añoranzas.



Tu realidad quise conocer.



Ahora, después de tantas

añoranzas, entrelazadas

nuestras miradas de nuevo están.



Por un instante encantado,

fuimos los niños

girando fantasías y sueños

alrededor de aquel carrusel.



Hoy la juventud

ha florecido, dadivosa



Aún siento tu cobijo,

y sé que aún sientes mi arrullo.



Ahora comprendo

que siempre sera así.


Es mi dicha


Tu existir,

gracias a tu existir

mi vida es completa,

llenas mi ego con tus palabras,

cariños y sonrrisas.



Admiro tu tranquila audacia

sigilosa por los caminos

que te llevan a mi.



Inteligente,

entre pícaro y prudente,

con serenidad,

porque sabes que hay

situaciones que sólo florecen

con el tiempo, con paciencia.



Sonrío al ver que,

en todo lo que me rodea

siempre ecuentro algo de ti.



Quiero seguir estando en tus sentidos

como tu lo estás en los mios.



Sabes vivir en armonía,

llevas la vida limpia, pura,

aún contra cualquier contratiempo,

siempre relista y soñador,

con un poco de bohemio y,

romantico en los detalles sutiles.



Me agrada porque sabes llegar,

a donde más nos complace,

al sentimiento de amar,

de sentirse amado.


gracias





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